Me voy, de aquí,
me voy de ti.
Lejos.
Con la ilógica esperanza
que al volver yo,
vuelvas tú también.
lunes, 3 de junio de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
Iada.
Me quería casar contigo.
Nunca antes lo había considerado en mi vida, pero contigo sí.
Porque eres una chica con buenos principios.
Porque jugabas descalza en los charcos.
Por la magia de ser tú.
porque salvaste a tus peces del temblor.
Por cómo enderezas la espalda para concentrarte
y por la tarjeta donde nos dibujaste con un solo ojo.
Por el video cuando cumplí 30 años.
Por voltear el mundo hacia mi y hacerme sentir tan querido.
Quería casarme contigo y tener hijos.
Una hija pequeñita y tan linda como tú
para ser con ella el mejor padre,
el que yo no tuve de niño, sino hasta cuando ya era bastante grandecito.
Y nunca dejar que tuviera miedo ante nada.
Darte todo el tiempo que hasta ese momento nunca había tenido.
Compensarte infinitamente todas las esperas, los retrasos...
Abrazarte y ya no soltarte, no dejarte llorar un solo día.
Estar ahi para ti, estar de verdad contigo.
Acariciarte y besarte tanto hasta desaparecer todos tus miedos.
Pero, iluso como siempre,
quise olvidar que querías vivir tu vida,
dejé de lado todas esas ideas tuyas
y queriendo encontrarte
justo caminé en la dirección contraria.
No hay culpables, no hay rencores.
Así tenían que ser las cosas.
Es la vida y sus miles de giros, de direcciones.
Y soy yo, siempre viviendo a destiempo, desfasado.
Esperando por esa otra oportunidad que no llega,
que se queda y que me deja inerte.
Me queda sonando tu voz
pidiendo que te espere.
Y yo, contestándote que eso no es justo.
Que eres una egoísta.
Yo me quería casar contigo,
tener una casa para entonces...
y un montón más de cosas aburridas.
Miguel.
Nunca antes lo había considerado en mi vida, pero contigo sí.
Porque eres una chica con buenos principios.
Porque jugabas descalza en los charcos.
Por la magia de ser tú.
porque salvaste a tus peces del temblor.
Por cómo enderezas la espalda para concentrarte
y por la tarjeta donde nos dibujaste con un solo ojo.
Por el video cuando cumplí 30 años.
Por voltear el mundo hacia mi y hacerme sentir tan querido.
Quería casarme contigo y tener hijos.
Una hija pequeñita y tan linda como tú
para ser con ella el mejor padre,
el que yo no tuve de niño, sino hasta cuando ya era bastante grandecito.
Y nunca dejar que tuviera miedo ante nada.
Darte todo el tiempo que hasta ese momento nunca había tenido.
Compensarte infinitamente todas las esperas, los retrasos...
Abrazarte y ya no soltarte, no dejarte llorar un solo día.
Estar ahi para ti, estar de verdad contigo.
Acariciarte y besarte tanto hasta desaparecer todos tus miedos.
Pero, iluso como siempre,
quise olvidar que querías vivir tu vida,
dejé de lado todas esas ideas tuyas
y queriendo encontrarte
justo caminé en la dirección contraria.
No hay culpables, no hay rencores.
Así tenían que ser las cosas.
Es la vida y sus miles de giros, de direcciones.
Y soy yo, siempre viviendo a destiempo, desfasado.
Esperando por esa otra oportunidad que no llega,
que se queda y que me deja inerte.
Me queda sonando tu voz
pidiendo que te espere.
Y yo, contestándote que eso no es justo.
Que eres una egoísta.
Yo me quería casar contigo,
tener una casa para entonces...
y un montón más de cosas aburridas.
Miguel.
Alguien con quien hablar.
Escribo porque no hablo.
Porque me siento muy solo.
Y me siento traicionado, débil, como si estuviera roto.
Lleno de culpa, de tristeza... abandono.
Cada vez más harto de sentirme utilizado.
Callado ante esa voz dentro de mi que señala, burlona.
Cansado de acertar una y otra vez...
predecir lo malo que va a pasar.
Escribo porque es la salida al laberinto de imaginar que se está hablando.
Escribo porque quiero imaginar que estoy contento.
sábado, 23 de febrero de 2013
Post secreto y triste.
Explotó la torre de Pemex... a unas cuadras de mi oficina.
Sentados en una pizzería, y jamás me habría enterado.
Bromeamos por pendejadas al respecto... y hubo muertos,
gente hecha pedazos, corazones aún más deshechos buscando desesperados un milagro.
En mi vida absurda, todo pasa a veces así. Ese milagro que nunca sucede, que sólo es negación.
Sucedió entonces que una señora encontró una nota de su familiar, en las ropas que llevaba para vestir su cuerpo en el funeral. Sucedió entonces ese milagro, milagro de segunda, pero milagro al fín.
¿Qué les diría yo en esa nota? Creo que ni siquiera sabría bien a quién dirigirme. ¿Y qué les diría?
¿Que fui feliz? No, antes que nada pediría que cuidaran a mi tlacuachita como si fuera un hijo recién nacido.
Les diría que no hay más allá, que el final es eso: EL final... y no hay más. Un vacío, nada. Tan sencillo que nos es imposible asimilarlo. Les diría que nunca habría querido irme en primer lugar, pero que nunca, nunca pude dejar de sentirme solo.
Sentados en una pizzería, y jamás me habría enterado.
Bromeamos por pendejadas al respecto... y hubo muertos,
gente hecha pedazos, corazones aún más deshechos buscando desesperados un milagro.
En mi vida absurda, todo pasa a veces así. Ese milagro que nunca sucede, que sólo es negación.
Sucedió entonces que una señora encontró una nota de su familiar, en las ropas que llevaba para vestir su cuerpo en el funeral. Sucedió entonces ese milagro, milagro de segunda, pero milagro al fín.
¿Qué les diría yo en esa nota? Creo que ni siquiera sabría bien a quién dirigirme. ¿Y qué les diría?
¿Que fui feliz? No, antes que nada pediría que cuidaran a mi tlacuachita como si fuera un hijo recién nacido.
Les diría que no hay más allá, que el final es eso: EL final... y no hay más. Un vacío, nada. Tan sencillo que nos es imposible asimilarlo. Les diría que nunca habría querido irme en primer lugar, pero que nunca, nunca pude dejar de sentirme solo.
lunes, 25 de junio de 2012
Lecciones del fin de semana.
El domingo, entre tanto estrés por estar hospitalizado mi sobrinito, me encontré una perrita atropellada en Av. San Diego y calle Hule, estaba sobre la banqueta, cubierta con un plástico, bajo la lluvia. Llevaba mucho tiempo así y la gente pasaba, la veía, sentía lástima pero se seguía de largo. La revisé pero ya estaba respirando muy mal y casi no tenía reflejo en sus pupilas, me quedé un rato con ella acariciándola.
La lluvia arreció y, sorprendentemente, la perrita hizo un esfuerzo por levantarse, levantó el cuerpo, la cabeza, pero ninguna patita... y aulló muy quedito. Entonces, el señor del puesto de periódicos me ayudó a moverla justo al lado de su puesto, para que no se mojara. La revisé del otro lado, había sangrado, pero no encontré ninguna herida visible.
Fue después que estuve con ella que la gente empezó a acercarse más, a preguntar qué se podía hacer... y yo no tenía ninguna respuesta. Esa perrita se iba a morir y no se podía hacer nada.
Intenté marcarle a conocidos de una asociación protectora de animales, pero la voz al otro lado del teléfono me dijo que era un número equivocado... Finalmente, una señora joven se acercó y me dijo que teníamos que llevarla al veterinario para que le hiciera algo, que "le inyectara medicina". Y entonces nuestras miradas voltearon a la perrita, nos quedamos callados.
Acordamos buscar un veterinario que nos dijera lo que ya sabíamos a simple vista y dormirla. No dejar que sufriera más. Pensé en ella tirada en el mismo lugar donde la había encontrado, sufriendo, agonizando, ahogándose con la poca agua que corría por la banqueta. Quizá pudo haber estado así días o, al menos, suficientes horas para hacer insoportable esa imagen. Más insoportable aún que la imagen de los dos autos arrollándola, tal como nos contó la señora de las quesadillas.
Otro chico se había acercado y se unió a nuestro plan. La señora cruzó la calle y regresó con una camioneta de lujo nueva, ni siquiera estaba emplacada. Pusimos el plástico en la cajuela y después el chico y yo subimos a la perrita. Pero yo no subí... tenía que ir al hospital para estar con mi hermano y mi cuñada. Me dió gusto ver que la señora y el otro chico, sin conocerse, estaban haciendo algo movidos por una fuerza interior, llena de compasión. Se fueron y yo regresé a bañarme y cambiarme de ropa.
Camino a mi casa pensé en toda esa gente, seguramente el señor del puesto de periódicos fué quien puso el plástico para que la perrita no se mojara, tampoco le importó moverla al lado de su puesto, incluso sabiendo que la perrita ahi moriría... pensé en la señora que no le importó subirla a su camioneta nueva, y en el otro chico, que a la primera se unió al plan... también en la gente que estuvo un rato viéndola, compadeciéndose, diciendo frases muy sinceras y con auténtico dolor ante el sufrimiento... Si somos gente llena de bondad, de amor, sólo tenemos miedo.
De regreso al hospital, en la sala de espera, una señora nos invitó a comer tacos en la parte de a fuera... hay gente que se organiza y lleva comida gratis a los familiares que ahi esperan, que a veces llevan días y no tienen ni para regresar a su casa, también hay gente que se acerca a ti y te ofrece hacer una oración juntos (el mismo efecto pero en diferente plano)... Sin decirlo, todos en mi familia pensamos en algún momento de ese par de noches, en ayudar a los demás, en llevarles una cobija, una almohada, comida, agua... siquiera en platicar un poco con ellos, distraerlos. Mi hermano y su esposa vivieron lo mismo pero dentro de la sala de urgencias.
Ese mismo día dieron de alta a mi sobrinito. Lo primero que hizo el bebé más sonriente del mundo, precisamente, fue regalarnos unas sonrisas hermosísimas que nos aliviaron de inmediato de nuestra ansiedad. Todos queríamos abrazarlo.
Y entonces pensé en toda la gente que nos llevó a ese momento... mi hermano y su esposa que estuvieron sin comer ni dormir todos esos días sin despegarse del cunero, en nuestras familias que siempre estuvimos cerca, incluyendo a Alicia y Armando que sin ellos simplemente las cosas habrían sido diametralmente opuestas... en los médicos (los malos y los que sí hacen bien su trabajo dedicándose a los demás), las enfermeras, los policías (pregúntenle a mi hermano)...
Nos dimos cuenta de que somos demasiado afortunados, de estar juntos como familia, de tener amigos valiosísimos. Nos dimos cuenta del mundo que está siempre ahi, pero que no siempre queremos ver... Así que, juntos, decidimos comenzar a ser agradecidos por todo lo que hemos recibido y comenzar a compartirlo.
Si somos gente llena de bondad, de amor, sólo tenemos miedo.
Miguel.
La lluvia arreció y, sorprendentemente, la perrita hizo un esfuerzo por levantarse, levantó el cuerpo, la cabeza, pero ninguna patita... y aulló muy quedito. Entonces, el señor del puesto de periódicos me ayudó a moverla justo al lado de su puesto, para que no se mojara. La revisé del otro lado, había sangrado, pero no encontré ninguna herida visible.
Fue después que estuve con ella que la gente empezó a acercarse más, a preguntar qué se podía hacer... y yo no tenía ninguna respuesta. Esa perrita se iba a morir y no se podía hacer nada.
Intenté marcarle a conocidos de una asociación protectora de animales, pero la voz al otro lado del teléfono me dijo que era un número equivocado... Finalmente, una señora joven se acercó y me dijo que teníamos que llevarla al veterinario para que le hiciera algo, que "le inyectara medicina". Y entonces nuestras miradas voltearon a la perrita, nos quedamos callados.
Acordamos buscar un veterinario que nos dijera lo que ya sabíamos a simple vista y dormirla. No dejar que sufriera más. Pensé en ella tirada en el mismo lugar donde la había encontrado, sufriendo, agonizando, ahogándose con la poca agua que corría por la banqueta. Quizá pudo haber estado así días o, al menos, suficientes horas para hacer insoportable esa imagen. Más insoportable aún que la imagen de los dos autos arrollándola, tal como nos contó la señora de las quesadillas.
Otro chico se había acercado y se unió a nuestro plan. La señora cruzó la calle y regresó con una camioneta de lujo nueva, ni siquiera estaba emplacada. Pusimos el plástico en la cajuela y después el chico y yo subimos a la perrita. Pero yo no subí... tenía que ir al hospital para estar con mi hermano y mi cuñada. Me dió gusto ver que la señora y el otro chico, sin conocerse, estaban haciendo algo movidos por una fuerza interior, llena de compasión. Se fueron y yo regresé a bañarme y cambiarme de ropa.
Camino a mi casa pensé en toda esa gente, seguramente el señor del puesto de periódicos fué quien puso el plástico para que la perrita no se mojara, tampoco le importó moverla al lado de su puesto, incluso sabiendo que la perrita ahi moriría... pensé en la señora que no le importó subirla a su camioneta nueva, y en el otro chico, que a la primera se unió al plan... también en la gente que estuvo un rato viéndola, compadeciéndose, diciendo frases muy sinceras y con auténtico dolor ante el sufrimiento... Si somos gente llena de bondad, de amor, sólo tenemos miedo.
De regreso al hospital, en la sala de espera, una señora nos invitó a comer tacos en la parte de a fuera... hay gente que se organiza y lleva comida gratis a los familiares que ahi esperan, que a veces llevan días y no tienen ni para regresar a su casa, también hay gente que se acerca a ti y te ofrece hacer una oración juntos (el mismo efecto pero en diferente plano)... Sin decirlo, todos en mi familia pensamos en algún momento de ese par de noches, en ayudar a los demás, en llevarles una cobija, una almohada, comida, agua... siquiera en platicar un poco con ellos, distraerlos. Mi hermano y su esposa vivieron lo mismo pero dentro de la sala de urgencias.
Ese mismo día dieron de alta a mi sobrinito. Lo primero que hizo el bebé más sonriente del mundo, precisamente, fue regalarnos unas sonrisas hermosísimas que nos aliviaron de inmediato de nuestra ansiedad. Todos queríamos abrazarlo.
Y entonces pensé en toda la gente que nos llevó a ese momento... mi hermano y su esposa que estuvieron sin comer ni dormir todos esos días sin despegarse del cunero, en nuestras familias que siempre estuvimos cerca, incluyendo a Alicia y Armando que sin ellos simplemente las cosas habrían sido diametralmente opuestas... en los médicos (los malos y los que sí hacen bien su trabajo dedicándose a los demás), las enfermeras, los policías (pregúntenle a mi hermano)...
Nos dimos cuenta de que somos demasiado afortunados, de estar juntos como familia, de tener amigos valiosísimos. Nos dimos cuenta del mundo que está siempre ahi, pero que no siempre queremos ver... Así que, juntos, decidimos comenzar a ser agradecidos por todo lo que hemos recibido y comenzar a compartirlo.
Si somos gente llena de bondad, de amor, sólo tenemos miedo.
Miguel.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Fantástica nada.
Tanto la primera, como la última
como la primera nuevamente,
como todas las veces...
Fantástica nada, intangible.
El no saber, el no querer,
el estar sin decirlo.
Todo este tiempo, el nunca más,
un brevísimo momento.
Fantástica nada de toda mi vida.
Las miles de emociones,
la misma mirada,
ninguna intención definida.
Decidir ningún rumbo.
Fantástica nada, de libertad,
una flor, una sonrisa.
Miguel.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Sé mi O de 'Completo'.
Siento que mi vida se va
cada día, cada noche que no duermo
cada hora que trabajo como loco
cada momento que sueño con todo lo que quiero hacer en ella.
Rasguño desesperado todos mis planes,
todas mis fechas.
Y mientras giro hacia allá,
mientras doy cada pesado paso
siento que mi vida se ha diluído mucho más rápido
que llevo desventaja, que he perdido demasiado tiempo.
Cada sacrificio que hago
cada día que no llego,
siento que te voy perdiendo,
siento miedo, el tuyo y el mío.
Pero no me sueltes, puedo romperme
Muchas veces he caído y todas me hice pedazos...
nunca pude encontrar una de mis piezas
el final en la parte de mi donde decía "por fín estoy completo"
Ya sé dónde se quedan los adultos
donde se mueren todas sus ilusiones.
Es aquí, en este campo interminable de la supervivencia
de tener algo seguro, de llegar a fin de mes
de lograr todas esas cosas
que uno de niño ignora, pues siempre las damos por hechas.
Es aquí, donde estoy parado,
desde aquí se comienzan a ver ridículos todos los sueños.
Por eso es que éste no es mi lugar.
No es mi esencia.
Sé mi O de "Completo"
confía en mi con los ojos cerrados.
Que yo quiero estar contigo
en otro lugar, donde yo pertenezca.
Sé mi O de "Completo"
la primera y la segunda.
que cada una sea una de tus manos
y abrázame, te necesito cerca.
Que todavía me falta mucho,
y no quiero perderte.
Sé mi O de "Por fín estoy completo".
Por favor tenme paciencia.
Que yo te amo
y quiero ser tu A de "Completa".
Miguel.
cada día, cada noche que no duermo
cada hora que trabajo como loco
cada momento que sueño con todo lo que quiero hacer en ella.
Rasguño desesperado todos mis planes,
todas mis fechas.
Y mientras giro hacia allá,
mientras doy cada pesado paso
siento que mi vida se ha diluído mucho más rápido
que llevo desventaja, que he perdido demasiado tiempo.
Cada sacrificio que hago
cada día que no llego,
siento que te voy perdiendo,
siento miedo, el tuyo y el mío.
Pero no me sueltes, puedo romperme
Muchas veces he caído y todas me hice pedazos...
nunca pude encontrar una de mis piezas
el final en la parte de mi donde decía "por fín estoy completo"
Ya sé dónde se quedan los adultos
donde se mueren todas sus ilusiones.
Es aquí, en este campo interminable de la supervivencia
de tener algo seguro, de llegar a fin de mes
de lograr todas esas cosas
que uno de niño ignora, pues siempre las damos por hechas.
Es aquí, donde estoy parado,
desde aquí se comienzan a ver ridículos todos los sueños.
Por eso es que éste no es mi lugar.
No es mi esencia.
Sé mi O de "Completo"
confía en mi con los ojos cerrados.
Que yo quiero estar contigo
en otro lugar, donde yo pertenezca.
Sé mi O de "Completo"
la primera y la segunda.
que cada una sea una de tus manos
y abrázame, te necesito cerca.
Que todavía me falta mucho,
y no quiero perderte.
Sé mi O de "Por fín estoy completo".
Por favor tenme paciencia.
Que yo te amo
y quiero ser tu A de "Completa".
Miguel.
jueves, 5 de agosto de 2010
- Un enorme borrador -
Tengo un gran borrador y lo agito con mi mano libre
un enorme borrador de recuerdos, de miedos,
de otras vidas y voces secretas...
Mi mano derecha sostiene apenas la punta de tus dedos;
que no se contagie de la agitación de la otra,
del va y viene de mis ilusiones muertas.
Con mi enorme borrador me convierto otra vez en cometa
y mi estela soy yo mismo desapareciendo el pasado.
Trazando para ti, sobre el espacio
miles de caminos que llevan justo a mi lado.
Donde nacen todos mis sueños, a mi pecho, mis ojos, mis labios.
Borrando lágrimas secas, silencios de madrugada...
con mi enorme borrador,
para que puedas caminar conmigo
descalza y con los ojos cerrados.
Miguel.
http://tlacuachecometa.blogspot.com
un enorme borrador de recuerdos, de miedos,
de otras vidas y voces secretas...
Mi mano derecha sostiene apenas la punta de tus dedos;
que no se contagie de la agitación de la otra,
del va y viene de mis ilusiones muertas.
Con mi enorme borrador me convierto otra vez en cometa
y mi estela soy yo mismo desapareciendo el pasado.
Trazando para ti, sobre el espacio
miles de caminos que llevan justo a mi lado.
Donde nacen todos mis sueños, a mi pecho, mis ojos, mis labios.
Borrando lágrimas secas, silencios de madrugada...
con mi enorme borrador,
para que puedas caminar conmigo
descalza y con los ojos cerrados.
Miguel.
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martes, 6 de julio de 2010
Dos amantes flotan sobre el mar.
Un silencio. Sueña sin dormir, mientras se apaga la nota.
Una canción triste, recuerdos en armonía.
Suena mi nota, desvaneciéndose.
Me desvanezco yo también.
Al final, dejaré todo.
Sin despedidas, sin preparativos.
Y me iré, sin preocupaciones, seré libre.
Dos amantes flotan sobre el mar,
imaginando que también son nubes.
sin rumbo, sin ningun otro motivo
mas que ser.
Y un día, un día lleno de sol,
lejos... de la nada,
la mano de uno encontrará la del otro.
Ellos sabrán,
que no fueron las corrientes
ni el destino, como tal.
Dos amantes flotan sobre el mar...
Miguel.
http://tlacuachecometa.blogspot.com
Una canción triste, recuerdos en armonía.
Suena mi nota, desvaneciéndose.
Me desvanezco yo también.
Al final, dejaré todo.
Sin despedidas, sin preparativos.
Y me iré, sin preocupaciones, seré libre.
Dos amantes flotan sobre el mar,
imaginando que también son nubes.
sin rumbo, sin ningun otro motivo
mas que ser.
Y un día, un día lleno de sol,
lejos... de la nada,
la mano de uno encontrará la del otro.
Ellos sabrán,
que no fueron las corrientes
ni el destino, como tal.
Dos amantes flotan sobre el mar...
Miguel.
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domingo, 27 de junio de 2010
- Estos dias.
Hay días que no tienen fin,
son todos un mismo ciclo lento.
Redundan, siempre en el mismo punto a media noche.
Y dan las 4, las 5... amanece y luego uno vuelve del trabajo.
Con dos segundos de atardecer en el bolsillo,
Silencio, diáfanos recuerdos...
Estúpida noche.
Y comienzo a llorar.
En este punto, quisiera regresar.
Quisiera no haber estado
no haber sido,
no haber dicho, hecho, vivido,
sentido.
No haber sido yo tal como soy.
Un torpe.
Y dan las 9 y voy tarde en el metro.
Dan las 4 y sigo sin hambre.
Amanece y apenas me importa.
Y todo sigue siendo silencio
o, si acaso, un murmullo suave.
Todo pasa de largo,
yo sueño estando despierto.
En días como hoy,
no puedo ni recordar cómo se siente un beso.
Miguel.
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son todos un mismo ciclo lento.
Redundan, siempre en el mismo punto a media noche.
Y dan las 4, las 5... amanece y luego uno vuelve del trabajo.
Con dos segundos de atardecer en el bolsillo,
Silencio, diáfanos recuerdos...
Estúpida noche.
Y comienzo a llorar.
En este punto, quisiera regresar.
Quisiera no haber estado
no haber sido,
no haber dicho, hecho, vivido,
sentido.
No haber sido yo tal como soy.
Un torpe.
Y dan las 9 y voy tarde en el metro.
Dan las 4 y sigo sin hambre.
Amanece y apenas me importa.
Y todo sigue siendo silencio
o, si acaso, un murmullo suave.
Todo pasa de largo,
yo sueño estando despierto.
En días como hoy,
no puedo ni recordar cómo se siente un beso.
Miguel.
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miércoles, 16 de junio de 2010
De fiesta mi ciudad.
Escuché una melodía todo el tiempo,
tranquila, pero que no se podía detener.
'Play' en la mente, no tiene 'stop'.
En una camioneta y yo, cabizbajo,
no encontraba cómo esconderme más del exterior
con la ventanilla abierta.
Subimos, bajamos la misma calle tres veces,
en los sueños el pavimento a veces deja de tocar el suelo.
Fiesta de despedida,
todos los amigos salieron a bailar,
todo el dia, las calles estaban llenas.
Todo el mundo estaba ahi para celebrar,
para despedir.
Despacio, tenemos que pasar,
aún mientras hay luz verde,
vi a todos ahi
abriendo paso.
Yo escondiéndome con la ventanilla abierta.
Despacio, tenemos que pasar.
Y la vi a ella, apenas y alcancé a reconocerla.
con los brazos arriba mientras bailaba
mirando sobre su hombro.
Pero no volteé, no miré atrás.
No me atreví a detenerme.
No era mi fiesta,
no más mi ciudad.
Y nunca supe si ella no me vió,
o le sucedió lo mismo.
Fiesta de despedida
mi ciudad.
Miguel.
tranquila, pero que no se podía detener.
'Play' en la mente, no tiene 'stop'.
En una camioneta y yo, cabizbajo,
no encontraba cómo esconderme más del exterior
con la ventanilla abierta.
Subimos, bajamos la misma calle tres veces,
en los sueños el pavimento a veces deja de tocar el suelo.
Fiesta de despedida,
todos los amigos salieron a bailar,
todo el dia, las calles estaban llenas.
Todo el mundo estaba ahi para celebrar,
para despedir.
Despacio, tenemos que pasar,
aún mientras hay luz verde,
vi a todos ahi
abriendo paso.
Yo escondiéndome con la ventanilla abierta.
Despacio, tenemos que pasar.
Y la vi a ella, apenas y alcancé a reconocerla.
con los brazos arriba mientras bailaba
mirando sobre su hombro.
Pero no volteé, no miré atrás.
No me atreví a detenerme.
No era mi fiesta,
no más mi ciudad.
Y nunca supe si ella no me vió,
o le sucedió lo mismo.
Fiesta de despedida
mi ciudad.
Miguel.
lunes, 17 de mayo de 2010
Que venga una musa.
Que venga una musa y me destroce... me haga quedar en ridículo...
me haga sentir un inocente, pequeñito, infantil...
Que venga una musa y me envuelva, me ciegue, me embriague...
Y así, girando entre su cabello, sus ojos, sus manos, su boca...
entre todo nosotros...
Me dé cuenta de que estoy viviendo, al fin,
lo que jamás habría podido imaginar, ni ser.
Miguel.
http://tlacuachecometa.blogspot.com
me haga sentir un inocente, pequeñito, infantil...
Que venga una musa y me envuelva, me ciegue, me embriague...
Y así, girando entre su cabello, sus ojos, sus manos, su boca...
entre todo nosotros...
Me dé cuenta de que estoy viviendo, al fin,
lo que jamás habría podido imaginar, ni ser.
Miguel.
http://tlacuachecometa.blogspot.com
Expedición.
"Hace mucho tiempo comencé a imaginar mi primer expedición.
Una ruta muy personal, para un solo explorador...
o, si acaso, dos.
Tengo que planearla un poco más, necesito investigar,
desconozco casi por completo el camino,
sólo estoy seguro de la meta."
Es una nota que escribí hace unos cuantos días y después la olvidé. Hoy, al reencontrarla, fué toparme con una persona distinta a la que soy hoy; pero, al mismo tiempo, fué reconocer mi propia esencia de un modo ajeno. Hablaba de la fecha de mi cumpleaños, quería hacer un recorrido en solitario, alguna montaña, travesía... algo.
Quería hacer algo muy personal, me quería probar, aventarme a hacer algo que siempre he querido, que siempre ha estado ahi, llamándome...
"Viajar tiene una segunda dimensión pero interior..."Alcancé a escribir en mi nuevo diario, cuando fuimos a la Sierra norte de Puebla y me encontré con unos montes que se parecían en mucho a los de mis sueños, aquellos sueños misteriosos y lindos de cuando era niño, las veces que no eran pesadillas. En Hidalgo, el bosque y sus fragmentos de luz me regalaron una visión de mi papá, boquiabierto y tranquilo, viendo el cielo entre los árboles, los dos avanzando despacio... un destello de aquellos viajes que solíamos hacer en familia.
Creo que todos somos un gran bosque y a veces no sólo evitamos salirnos de la misma vereda, sino que jamás volvemos a internarnos en él, en nosotros mismos.
Yo conocí la nieve, en el Nevado, la misma que alcanzaba en cumbres miniatura, montañas azules que siempre habían estado al lado de mi casa, también en mis sueños, también en expediciones junto a mi papá... también cuando era niño.
Él siempre me hizo falta, incluso cuando estaba ahi mismo en la casa... pero no lo culpo, dejé de hacer eso hace algunos años. Yo siempre interpuse una barrera enorme y de acero. Ahora que me siento lejos y sin brazos, podemos ser amigos. Él ha puesto mucho para disolver esa barrera, sobre todo con mucha paciencia y Fé. Yo no he hecho mucho al respecto, mas que comenzar a reconocerlo al otro lado, a través de esa pared cada vez más transparente, y aprender a sentirme apoyado. Nunca más perdido.
De noche el bosque es tan sencillo y tranquilo, que deja espacio para que las voces interiores se alcancen a escuchar.
Caminé solo hasta el amanecer, hasta la cima de La malinche, porque quería sentir mi propia vida. En cada paso, en cada bocanada de aire frío, en mi corazón y toda su fuerza durante el ascenso... y porque quería verme corriendo de ventana en ventana por toda la casa, siguiendo a mi mamá cuando se iba al trabajo... quería verme con una enorme caravana de juguetes desde mi recámara hasta el jardín...quería ver a Migue y Gabo jugando sobre una misma patineta por toda la privada y todos, todos los juegos que inventamos. Ver a Jessi desde cuando era bebé... ver a mi mamá el día que explotó y comenzó a arrojarnos pares de calcetines mientras nos regañaba y descargaba un enojo que nunca comprendí ni voy a olvidar, y después la descubrí llorando en la sala. Quería ver a mi papá cuando regaba las plantas y nos gustaba que lavara las ventanas con la manguera, para ver el agua desde dentro... o sus ensaladas con pimiento y cacahuates... quería ver la casa del Morelos, a mis amigos de la infancia, darme un abrazo en la adolescencia...quería revivir las navidades, saludar viejos amores, volver a flotar abrazados en algún lugar de Puerto Escondido...
Y lo hice, después de dejar de temer cada dos pasos e imaginar fantasmas, después de entender que no había nadie más, que las voces eran sólo mías. De aceptar el silencio y esa soledad como parte de mi. Todos estuvieron conmigo, de la mano, en una oración en la cima. Gracias por la vida. Por tan buen cumpleaños.
Antes del descenso medí el paisaje, hasta el Pico de Orizaba, hasta el Popo e Izta... me imaginé el golfo y sus dimensiones, el Atlántico...luego el Pacífico... el norte y el sur del continente... y allá, el otro lado del mundo, todos llamándome, esperándome...
Esa es la ruta que quiero seguir, hasta encontrarme.
Miguel.
http://tlacuachecometa.blogspot.com
domingo, 16 de mayo de 2010
Solo.
Solo,
casi todo el día estoy solo.
He pasado así la mayor parte de mi vida.
A solas,
imaginando, deseando,
hablando a solas, fantaseando...
Son momentos como este
donde lo noto y me pesa.
Muy a mi pesar, me pesa...
Como una burbuja que se truena,
las ilusiones siempre desaparecen...
mis ilusiones desaparecen.
Hablando a solas... hablando sin hablar,
hablando solo... dejando de hablar.
Solo.
Entonces simplemente abro los ojos,
me pongo de pié...
...y me voy.
Miguel.
http://tlacuachecometa.blogspot.com
casi todo el día estoy solo.
He pasado así la mayor parte de mi vida.
A solas,
imaginando, deseando,
hablando a solas, fantaseando...
Son momentos como este
donde lo noto y me pesa.
Muy a mi pesar, me pesa...
Como una burbuja que se truena,
las ilusiones siempre desaparecen...
mis ilusiones desaparecen.
Hablando a solas... hablando sin hablar,
hablando solo... dejando de hablar.
Solo.
Entonces simplemente abro los ojos,
me pongo de pié...
...y me voy.
Miguel.
http://tlacuachecometa.blogspot.com
martes, 9 de marzo de 2010
Podría ser Feliz.
Podría ser feliz,
contigo o con cualquiera,
podría quedarme aquí
darte mi luz, guardarte en mi cuello.
Podrías simplemente tomar mi mano,
decir que sí, sonreir...
y mirarme fíjamente.
Podría darte mis sueños,
contarte un pequeño secreto
en voz muy baja.
Y quedarnos juntos,
podría abrazarte y besar tu cuello.
Podría amarte sólo a ti
por el entero resto de mi vida.
Pero cómo saberlo,
cuando te escapas de unos ojos a otros,
cuando sólo me dejas una nota vacía...
saltando, huyendo de mi.
Podría esperar,
hasta coincidir de nuevo contigo,
porque así eres, libre.
Podrías sorprenderme de nuevo...
amor de mi vida.
Miguel.
contigo o con cualquiera,
podría quedarme aquí
darte mi luz, guardarte en mi cuello.
Podrías simplemente tomar mi mano,
decir que sí, sonreir...
y mirarme fíjamente.
Podría darte mis sueños,
contarte un pequeño secreto
en voz muy baja.
Y quedarnos juntos,
podría abrazarte y besar tu cuello.
Podría amarte sólo a ti
por el entero resto de mi vida.
Pero cómo saberlo,
cuando te escapas de unos ojos a otros,
cuando sólo me dejas una nota vacía...
saltando, huyendo de mi.
Podría esperar,
hasta coincidir de nuevo contigo,
porque así eres, libre.
Podrías sorprenderme de nuevo...
amor de mi vida.
Miguel.
viernes, 5 de marzo de 2010
Récord.
Por cierto, les presumo que el poemita "Mutilado" batió récord de visitas. Con 16 lectores el mismo día de su publicación. De esas, creo que 12 fueron mías, ya sé que soy un obsesivo. Pero qué padre que unos cuatro más lo leyeron. Hacía mucho que algo así sucedía.
Les cuento que mi mayor número de lectores está en Cuernavaca, seguido por el DF (aunque, claro.. luego soy yo que reviso y reviso lo mismo). A veces caen una que otra visita de Jiutepec (y se vé que se clava leyendo), y otros municipios de Morelos. O a veces mi primo Puchita me lee desde Guadalajara (supongo que es él).
De vez en cuando llegan visitas de Brasil y paises aledaños. Unos que otros de California, y también Europa... pero creo que son de esos que le dan al siguiente blog al azar y como ven pura pendejada le vuelven a picar en menos de un segundo (que es lo que marca en las estadísiticas).
Yo sé (y como soy bien chismoso lo voy a poner), que me lee mi papá, Clau Miranda, Gabo (mi hermano, no el otro), Reynel (es mi seguidor en Tlacuache Cometa), y que a veces lo lee Alethia ("...Creo desesperado"). Pero me da muchísimo gusto que de repente me lea gente que no esperaba, como Pin y la Grulla. Y más por que me han dejado comentarios bien chidos, me emociono y siento padre.
Y, como soy bien presumido, les contaré que siento más padre cuando alguien que no esperaba me dice que escribo bien bonito, o me preguntan si lo que publico lo escribí yo o qué onda. Pero más aún... y esto ya es fuera de mis babosadas, me resulta increíble poder coincidir -como buen cometa que soy- y pegarle al clavo en el momento preciso e irrepetible en el trayecto de otra persona, y darle ese empujoncito para que escriba. Que tomen la solapa de su sinceridad y me digan "me has inspirado a escribir". No es mamada, yo sé que no escribo la gran cosa, sino que de algún modo se logra una conexión. Y ese es mi más grande logro personal, el reconocimiento y la mejor satisfacción que he sentido a nivel "algoquehago" porque de profesional... bu, nada qué decir por el momento... pero ya verán.
Miguel.
Les cuento que mi mayor número de lectores está en Cuernavaca, seguido por el DF (aunque, claro.. luego soy yo que reviso y reviso lo mismo). A veces caen una que otra visita de Jiutepec (y se vé que se clava leyendo), y otros municipios de Morelos. O a veces mi primo Puchita me lee desde Guadalajara (supongo que es él).
De vez en cuando llegan visitas de Brasil y paises aledaños. Unos que otros de California, y también Europa... pero creo que son de esos que le dan al siguiente blog al azar y como ven pura pendejada le vuelven a picar en menos de un segundo (que es lo que marca en las estadísiticas).
Yo sé (y como soy bien chismoso lo voy a poner), que me lee mi papá, Clau Miranda, Gabo (mi hermano, no el otro), Reynel (es mi seguidor en Tlacuache Cometa), y que a veces lo lee Alethia ("...Creo desesperado"). Pero me da muchísimo gusto que de repente me lea gente que no esperaba, como Pin y la Grulla. Y más por que me han dejado comentarios bien chidos, me emociono y siento padre.
Y, como soy bien presumido, les contaré que siento más padre cuando alguien que no esperaba me dice que escribo bien bonito, o me preguntan si lo que publico lo escribí yo o qué onda. Pero más aún... y esto ya es fuera de mis babosadas, me resulta increíble poder coincidir -como buen cometa que soy- y pegarle al clavo en el momento preciso e irrepetible en el trayecto de otra persona, y darle ese empujoncito para que escriba. Que tomen la solapa de su sinceridad y me digan "me has inspirado a escribir". No es mamada, yo sé que no escribo la gran cosa, sino que de algún modo se logra una conexión. Y ese es mi más grande logro personal, el reconocimiento y la mejor satisfacción que he sentido a nivel "algoquehago" porque de profesional... bu, nada qué decir por el momento... pero ya verán.
Miguel.
Nuevos impulsos de la moda (Si le parece que escribí demasiado en un día, ¡Al diablo!).
Tengo una nueva moda, relacionada a la moda de la temporada anterior (que fué hace como 3 minutos).
Son los poemas efímeros e improvisados. Van de la mano con mi actitud de ¡Al diablo!, y vienen de una línea que vengo trabajando interiormente desde hace años.
Tienen sus propias reglas, que voy a modificar según me dé la gana y cuantas veces quiera (¡Al diablo! y es muy mi invento). Una de ellas es dejar de ser tan penoso y decir lo que siento, en el momento... o máximo 10 minutos después (seamos realistas, cuesta mucho dejar de ser penoso). Se vale de todo, arrepentirse y cambiar versos, dar explicaciones posteriores, pedir disculpas... pero no importa, lo realmente importante es decirlos antes de que pierdan su frescura y energía. Aunque sean improvisados, he autorizado elaborar rápido una boceteada, una escaleta para no perder el hilo (que luego se me da mucho).
No hay malas consecuencias, pues otra regla primordial es hacer todo en buena onda, eso sí, soy muy estricto en eso.
Muy mamón yo, y apenas llevo dos poemas así... No se vale escribirlos completos y después andarlos presumiendo. Son de cada persona para quien nacen, ellos sí pueden guardarlos como quieran... aunque yo creo que es mejor disfrutarlos y apenas tratar de imprimirlos en la memoria, dejarlos ser e ir... pues nacieron y deberían vivir siempre libres... por supuesto, me pueden mandar ¡Al diablo! y hacer lo que quieran.
La tercer regla básica (realmente no me importa cuántas vayan), es que nunca deben ser forzados. Así esté frente a una galana hermosa y me esté presionando por que le diga algo, se puede ir mucho ¡Al diablo! y esperar -o, mejor aún, provocar- a que éstos sucedan por sí mismos.
Como regla final sí se vale decir a quién se le ha dicho un poema, digo.. en algo tiene que beneficiar el ego propio o, si no, qué hueva de actitud. Yo le dije uno a Brenda y otro para una chava que me hizo ojitos en el metro.
Otra regla final, (sí, ¿algún problema? ¡Al diablo!), si quieren me pueden copiar la idea, si no... pues ¡Al diablo!
Miguel.
Son los poemas efímeros e improvisados. Van de la mano con mi actitud de ¡Al diablo!, y vienen de una línea que vengo trabajando interiormente desde hace años.
Tienen sus propias reglas, que voy a modificar según me dé la gana y cuantas veces quiera (¡Al diablo! y es muy mi invento). Una de ellas es dejar de ser tan penoso y decir lo que siento, en el momento... o máximo 10 minutos después (seamos realistas, cuesta mucho dejar de ser penoso). Se vale de todo, arrepentirse y cambiar versos, dar explicaciones posteriores, pedir disculpas... pero no importa, lo realmente importante es decirlos antes de que pierdan su frescura y energía. Aunque sean improvisados, he autorizado elaborar rápido una boceteada, una escaleta para no perder el hilo (que luego se me da mucho).
No hay malas consecuencias, pues otra regla primordial es hacer todo en buena onda, eso sí, soy muy estricto en eso.
Muy mamón yo, y apenas llevo dos poemas así... No se vale escribirlos completos y después andarlos presumiendo. Son de cada persona para quien nacen, ellos sí pueden guardarlos como quieran... aunque yo creo que es mejor disfrutarlos y apenas tratar de imprimirlos en la memoria, dejarlos ser e ir... pues nacieron y deberían vivir siempre libres... por supuesto, me pueden mandar ¡Al diablo! y hacer lo que quieran.
La tercer regla básica (realmente no me importa cuántas vayan), es que nunca deben ser forzados. Así esté frente a una galana hermosa y me esté presionando por que le diga algo, se puede ir mucho ¡Al diablo! y esperar -o, mejor aún, provocar- a que éstos sucedan por sí mismos.
Como regla final sí se vale decir a quién se le ha dicho un poema, digo.. en algo tiene que beneficiar el ego propio o, si no, qué hueva de actitud. Yo le dije uno a Brenda y otro para una chava que me hizo ojitos en el metro.
Otra regla final, (sí, ¿algún problema? ¡Al diablo!), si quieren me pueden copiar la idea, si no... pues ¡Al diablo!
Miguel.
Un mes sin escribir, parte II (Si no te parece, ¡Al diablo!).
Otra cosa que siempre me limita, es tratar de mantenerme congruente,
en mi discurso, en los eventos que narro o en la forma cómo me describo.
Siempre he tratado de seguir una línea, en definir y dejar pistas de cómo armar el rompecabezas.
¿Y para qué diablos? ¡Al diablo! Soy incongruente, soy imperfecto, soy un cabrón, un convenenciero...
y así me quiero, me amo.
Comienzo a creer en mi, porque siempre me digo la verdad.
Pero siempre he seguido adelante y me termino mandando ¡Al diablo!
Miguel.
en mi discurso, en los eventos que narro o en la forma cómo me describo.
Siempre he tratado de seguir una línea, en definir y dejar pistas de cómo armar el rompecabezas.
¿Y para qué diablos? ¡Al diablo! Soy incongruente, soy imperfecto, soy un cabrón, un convenenciero...
y así me quiero, me amo.
Comienzo a creer en mi, porque siempre me digo la verdad.
Pero siempre he seguido adelante y me termino mandando ¡Al diablo!
Miguel.
Un mes sin escribir.
Justo hoy me dí cuenta que pasó un mes.
No saben de la desesperación cuando un poema forcejeaba por salir de mi boca, o por mis ojos,
del impulso de sacar mi diario y echarlo a correr en su pequeño corral.
Cuando de pronto chocan pensamientos, sentimientos e intenciones,
y forman una avalancha... que dejé por ahi tirada en alguna ventanilla de microbús
o se evaporó en los pasillos del metro.
Y sí, ha sido un rato de no querer saber nada, de no querer decir nada,
de querer dejar de sentir.
Pero, como dicen por ahi, a veces el artista no hace a la obra, sino al contrario...
Es la obra la que hace al artista, la obra domina, se forma a sí misma... uno es sólo un intermediario,
un vehículo para que ese "ente" llegue a su destino, aunque éste sea casi siempre temporal.
No quiero decir que me crea poeta, ni escritor (si acaso un entusiasta "escribidor", eso sí).
Tampoco me considero un "artista", personalmente pienso que tal título es una cómoda y estereotipada definición, que me carga de hueva y recuerdos de malas expos. Más bien me he venido a descubrir como alguien sumamente sensible y ya.
Y de verdad siento cómo mis poemitas se avientan contra mis paredes hasta que de plano logran salir, es algo inevitable. Me acuerdo de antes, cuando era yo el que tenía que andarlos atrapando cuando se descuidaban.
Yo, yo, yo, yo, yo, yo... Me harté un poco de siempre hablar de mi, y me sentí muy ególatra,
muy egoísta al exponerme a mi mismo y exponer a quienes menciono en mis poemitas (a quien menciono en mis poemitas). Me harté de mi propio ritmo y estructura, en la escritura.
Me sentí muy chafa con mi yo, yo, yo, yo, mi, mi, mi, mi... y luego el tú, tú, tú...
Comencé a pensar en escribir cosas que no tuvieran que ver conmigo, en viajarme a otro lado, en escribir sobre alguien más, como si fuera yo pero que no tuviera nada qué ver. En escribir sobre montañas trazadas de negro y cielos rojos, en una amante que nunca tuve, en situaciones totalmente creadas... bueno, mejor me callo porque aún pienso hacerlo. Pero dejar de exhibirme, de decir "¡mírenme! ¡sufro!"
Luego entendí que, al diablo.
Me he limitado mucho por evitar espantarme a alguna galana. Pero también por quedar bien con mi pasado.
Pero también, entendí que, al diablo.
Y si alguien piensa que soy un azotado, un chaqueto-depresivo... pues la verdad sí lo soy pero... al diablo.
Si alguien me dice que no valgo ni dos pesos macondianos, sólo le diré: "¡Al diablo!"
Si mi ex me dice que ya no mame y deje de escribir mamadas, o cualquiera que no le parezca, que se sienta traicionado, aludido, perjudicado, excluído o por lo que sea... yo tranquilamente le diré: "Al diablo, (Sr., Srita., Sra., según lo que corresponda)"
Si alguien me dice que, con un carajo, ya vaya a la terapia y deje de andar de masoquista, le diré "Al diablo el psicoanálisis, ésto es mucho mejor, más efectivo... y ¡vaya que lo disfruto!"
Si alguien me dice lo que sea, le responderé lo que me venga en gana. (Comenzando con "Al diablo...")
Si algo viene desde dentro, lo dejaré ser.
Yo soy eso. ¿Qué sentido hay en limitarme?
Ya cambiaré de fuentes de inspiración, ya moveré mi mente a otro lado, pero voy a dejar de pensar en eso y a vivir como yo quiera, todo lo demás se puede ir... ¡al diablo!
(PD.: Espero que el diablo me guarde todos mis recuerditos para cuando llegue, jojojo...)
(PPD.: Me gusta disfrutar todos los sabores de la vida).
Miguel.
No saben de la desesperación cuando un poema forcejeaba por salir de mi boca, o por mis ojos,
del impulso de sacar mi diario y echarlo a correr en su pequeño corral.
Cuando de pronto chocan pensamientos, sentimientos e intenciones,
y forman una avalancha... que dejé por ahi tirada en alguna ventanilla de microbús
o se evaporó en los pasillos del metro.
Y sí, ha sido un rato de no querer saber nada, de no querer decir nada,
de querer dejar de sentir.
Pero, como dicen por ahi, a veces el artista no hace a la obra, sino al contrario...
Es la obra la que hace al artista, la obra domina, se forma a sí misma... uno es sólo un intermediario,
un vehículo para que ese "ente" llegue a su destino, aunque éste sea casi siempre temporal.
No quiero decir que me crea poeta, ni escritor (si acaso un entusiasta "escribidor", eso sí).
Tampoco me considero un "artista", personalmente pienso que tal título es una cómoda y estereotipada definición, que me carga de hueva y recuerdos de malas expos. Más bien me he venido a descubrir como alguien sumamente sensible y ya.
Y de verdad siento cómo mis poemitas se avientan contra mis paredes hasta que de plano logran salir, es algo inevitable. Me acuerdo de antes, cuando era yo el que tenía que andarlos atrapando cuando se descuidaban.
Yo, yo, yo, yo, yo, yo... Me harté un poco de siempre hablar de mi, y me sentí muy ególatra,
muy egoísta al exponerme a mi mismo y exponer a quienes menciono en mis poemitas (a quien menciono en mis poemitas). Me harté de mi propio ritmo y estructura, en la escritura.
Me sentí muy chafa con mi yo, yo, yo, yo, mi, mi, mi, mi... y luego el tú, tú, tú...
Comencé a pensar en escribir cosas que no tuvieran que ver conmigo, en viajarme a otro lado, en escribir sobre alguien más, como si fuera yo pero que no tuviera nada qué ver. En escribir sobre montañas trazadas de negro y cielos rojos, en una amante que nunca tuve, en situaciones totalmente creadas... bueno, mejor me callo porque aún pienso hacerlo. Pero dejar de exhibirme, de decir "¡mírenme! ¡sufro!"
Luego entendí que, al diablo.
Me he limitado mucho por evitar espantarme a alguna galana. Pero también por quedar bien con mi pasado.
Pero también, entendí que, al diablo.
Y si alguien piensa que soy un azotado, un chaqueto-depresivo... pues la verdad sí lo soy pero... al diablo.
Si alguien me dice que no valgo ni dos pesos macondianos, sólo le diré: "¡Al diablo!"
Si mi ex me dice que ya no mame y deje de escribir mamadas, o cualquiera que no le parezca, que se sienta traicionado, aludido, perjudicado, excluído o por lo que sea... yo tranquilamente le diré: "Al diablo, (Sr., Srita., Sra., según lo que corresponda)"
Si alguien me dice que, con un carajo, ya vaya a la terapia y deje de andar de masoquista, le diré "Al diablo el psicoanálisis, ésto es mucho mejor, más efectivo... y ¡vaya que lo disfruto!"
Si alguien me dice lo que sea, le responderé lo que me venga en gana. (Comenzando con "Al diablo...")
Si algo viene desde dentro, lo dejaré ser.
Yo soy eso. ¿Qué sentido hay en limitarme?
Ya cambiaré de fuentes de inspiración, ya moveré mi mente a otro lado, pero voy a dejar de pensar en eso y a vivir como yo quiera, todo lo demás se puede ir... ¡al diablo!
(PD.: Espero que el diablo me guarde todos mis recuerditos para cuando llegue, jojojo...)
(PPD.: Me gusta disfrutar todos los sabores de la vida).
Miguel.
jueves, 4 de febrero de 2010
No extraño.
No extraño nada, ni a nadie.
No quiero revivir mis recuerdos,
apenas y voy terminando su luto.
No extraño a mis padres,
o mis hermanos.
No extraño a ninguno de mis amigos.
No extraño aquellas tardes, nuestras tardes.
Porque todos los atardeceres son míos.
Ni siquiera pienso en todas nuestras calles.
Y he olvidado tanto de aquél nuestro gran amor.
Tampoco extraño la casa,
hace mucho dejé de vivir ahi;
tengo una nueva, toda mía.
No... no extraño mi vida anterior.
Por algo tuve que morir
y después haber nacido de nuevo.
No extraño absolutamente nada, ni a nadie.
No los necesito,
aprendí a estar y valerme por mi cuenta.
Y ni siquiera necesité despedirme de todos ustedes.
Y, ahora sí.
Ahora sí estamos, somos.
Ahora que no nos ata nada,
ni el miedo ni la necesidad.
Ahora sé que yo soy yo.
Y que los quiero.
Es un placer compartir la vida con ustedes.
Miguel.
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