Junto al Power solía haber otro botón,
en aquellas otras épocas en las que presionarlo era cosa simple,
una y otra vez, cuando algo salía mal.
Morirse no era el final, ni siquiera cuando el juego se trababa...
Reset y ya.
Ahora el botón viene más escondido,
o será que uno se aferra al mismo juego.
Ya sin vidas, desesperado, sin saber cómo terminar el nivel.
Game over. ¿Cómo se mata a ese Malo?
Game over. No, lo voy a terminar.
Game over: ya no se puede seguir jugando,
tampoco se puede apagar.
Es el juego que se volvió un todo
o nosotros que nos volvimos tan poco.
Resetear se convirtió en un largo proceso...
dale al rojo, Cancelar, No...
o al círculo, Abandonar juego, Salir...
Una y otra vez, en cada pregunta,
en cada decisión,
hasta regresar al inicio.
Entonces ya puede uno cambiar de juego,
o decidir si se empieza de nuevo,
aunque pareciera un juego eterno...
los eternos somos nosotros.
Hablando de eternidad,
te descubro de repente
y sigo viendo la misma esencia.
Tan auténtica y de verdad.
Hablando de eternidad,
dale Reset y ya.
=)
Miguel.
domingo, 30 de agosto de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
Libertad. (El debraye)
Peor que ser nuestra propia prisión, es mantener cautivos a los demás.
Crear diminutas celdas en nuestra mente y encerrar en cada una a alguien.
Mantenerlos ahi, inmóviles y a nuestra disposición, como si eso fuera todo.
No nos importa el tiempo, ni los lugares, ni siquiera todas esas cosas que ellos mismos nos dicen.
Son nuestros prisioneros, atrapados en nuestra ridícula cárcel, con ciegas paredes de miedo.
Miedo al mundo, al desprendimiento, a la pérdida... a la soledad.
Y ahi están, todas esas caritas de fotografía acartonada, asomádose entre los barrotes.
Queremos que siempre tengan para nosotros ese vivo recuerdo de otra época,
esperando que esa persona siga siendo siempre la misma que alguna vez fué
para y con nosotros.
He sido un carcelero bastante tonto, y por demasiado tiempo.
Nunca lo noté hasta que me sentí atrapado por alguien más.
Hasta que sentí que alguien disponía de mi, en una forma en la que ya no soy.
Más aún, lo hacía de forma casi autoritaria; exigiéndome algo que, después de tanto tiempo, me resultó completamente ajeno, chocante y casi ofensivo hacia mi crecimiento y experiencia personal.
Eso me ha causado tanto rechazo, que evito a toda costa esas situaciones y a esas personas,
por más que las quiera y formen parte importante de mi vida.
Sólo así comprendí el rechazo y distanciamiento que algunas veces he recibido y sufrido mucho.
Noté que he sido tan egoísta y me ha costado reconocerlo,
es difícil dejar que todos se vayan volando,
ver que todo fluye y que nadie es imprescindible.
Empezando por uno mismo.
He mantenido encerradas a las personas que más he amado,
por el miedo a ser rechazado, me mandé solito lo más lejos posible.
Con el tiempo, me olvidé de preguntarle ¿Quién eres?
¿Qué quieres? ¿Hacia dónde vas? y, ¿Cómo puedo ayudarte?
Me impedí ver y admirar su evolución como ser humano,
tener el valor de mantener los ojos abiertos
y ver florecer al otro justo frente a mi.
Mi pretexto siempre fué el amor.
Un amor desproporcionado, "incondicional".
Que, después de todo, sigue de pié.
Despidiendo a hermosas aves,
asintiendo con la cabeza mientras vuelan;
realmente no importan las lágrimas,
también de felicidad se llora.
Una felicidad sincera,
una alegría tan desconocida que ahora me toca explorar.
Y comienzo por preguntarme:
Miguel, ¿Quién eres?
¿Qué quieres?
¿Hacia dónde vas?
¿Cómo puedo ayudarte?..
=)
Miguel.
Crear diminutas celdas en nuestra mente y encerrar en cada una a alguien.
Mantenerlos ahi, inmóviles y a nuestra disposición, como si eso fuera todo.
No nos importa el tiempo, ni los lugares, ni siquiera todas esas cosas que ellos mismos nos dicen.
Son nuestros prisioneros, atrapados en nuestra ridícula cárcel, con ciegas paredes de miedo.
Miedo al mundo, al desprendimiento, a la pérdida... a la soledad.
Y ahi están, todas esas caritas de fotografía acartonada, asomádose entre los barrotes.
Queremos que siempre tengan para nosotros ese vivo recuerdo de otra época,
esperando que esa persona siga siendo siempre la misma que alguna vez fué
para y con nosotros.
He sido un carcelero bastante tonto, y por demasiado tiempo.
Nunca lo noté hasta que me sentí atrapado por alguien más.
Hasta que sentí que alguien disponía de mi, en una forma en la que ya no soy.
Más aún, lo hacía de forma casi autoritaria; exigiéndome algo que, después de tanto tiempo, me resultó completamente ajeno, chocante y casi ofensivo hacia mi crecimiento y experiencia personal.
Eso me ha causado tanto rechazo, que evito a toda costa esas situaciones y a esas personas,
por más que las quiera y formen parte importante de mi vida.
Sólo así comprendí el rechazo y distanciamiento que algunas veces he recibido y sufrido mucho.
Noté que he sido tan egoísta y me ha costado reconocerlo,
es difícil dejar que todos se vayan volando,
ver que todo fluye y que nadie es imprescindible.
Empezando por uno mismo.
He mantenido encerradas a las personas que más he amado,
por el miedo a ser rechazado, me mandé solito lo más lejos posible.
Con el tiempo, me olvidé de preguntarle ¿Quién eres?
¿Qué quieres? ¿Hacia dónde vas? y, ¿Cómo puedo ayudarte?
Me impedí ver y admirar su evolución como ser humano,
tener el valor de mantener los ojos abiertos
y ver florecer al otro justo frente a mi.
Mi pretexto siempre fué el amor.
Un amor desproporcionado, "incondicional".
Que, después de todo, sigue de pié.
Despidiendo a hermosas aves,
asintiendo con la cabeza mientras vuelan;
realmente no importan las lágrimas,
también de felicidad se llora.
Una felicidad sincera,
una alegría tan desconocida que ahora me toca explorar.
Y comienzo por preguntarme:
Miguel, ¿Quién eres?
¿Qué quieres?
¿Hacia dónde vas?
¿Cómo puedo ayudarte?..
=)
Miguel.
miércoles, 22 de julio de 2009
viernes, 10 de julio de 2009
Ceguera.
Camina de frente con los ojos cerrados
hasta chocar con alguna pared
o tropezar y caer al suelo.
A veces algo inesperado
nos hace conscientes de lo ciegos que somos.
Hoy traté de revivir a un hombre,
y me vi reflejado tratando de revivirme a mi mismo.
Miré justo un año atrás,
me vi tratando de revivir ese amor enorme y deshecho...
Al final, alguien más terminó diciéndome que no había nada qué hacer.
Quizá nunca lo hubo.
Me ví a mi abriendo los ojos,
entre dos espejos y repeticiones sin fín.
Hoy que la hipocresía sonríe, pero de mi lado.
Ahora que me callo y sigo observando,
que también miento,
soy indiferente.
Hoy que ya no soy como era antes,
que simplemente ya no me importa.
Comienzo a ver qué pendejo he sido tanto tiempo.
empiezo a asimilar la hipocresía y la mentira
como una práctica recurrente e inocua
si a nadie le importa, a nadie puede hacerle daño.
Nadie se preocupa por alguien más,
más que por sí mismo.
Nadie sufre por alguien más,
mas que por su propio miedo y orgullo.
Desde ese momento,
vengo conociendo que todos engañamos a todos
bueno... lo sé desde siempre,
pero también me engañaba a mi.
Y esas miradas, esas pausas, las actitudes sobreactuadas...
cuántos engaños atrasados vengo a descubrir con el tiempo.
Y yo pensando que debía ser completamente honesto, sincero,
congruente... aunque claro que también mentía.
Pero de una forma más tonta.
Me veo hacia atrás, ahi.
Con mi moral de papel,
como monografía de primaria.
Con mis ideales, mis sueños, mis principios...
Y me admiro.
¿Qué puta madre pasó con el amor?
La vida se vá, así como así.
Se nos va entre un montón de pendejadas.
Y hoy ya no sé,
si debo seguir dando compresiones,
aguantar el asco de darle insuflaciones a un rostro frío y cianótico,
o dejarme morir.
Estoy cansado. De una y otra vez el mismo ciclo predecible.
Ya no puedo mas que ver siempre un doble juego...
Que quiero empezar a confiar.
Necesito confiar de nuevo, con los ojos bien abiertos.
Y de nuevo todo comienza...
Te necesito para romper los espejos.
Miguel
hasta chocar con alguna pared
o tropezar y caer al suelo.
A veces algo inesperado
nos hace conscientes de lo ciegos que somos.
Hoy traté de revivir a un hombre,
y me vi reflejado tratando de revivirme a mi mismo.
Miré justo un año atrás,
me vi tratando de revivir ese amor enorme y deshecho...
Al final, alguien más terminó diciéndome que no había nada qué hacer.
Quizá nunca lo hubo.
Me ví a mi abriendo los ojos,
entre dos espejos y repeticiones sin fín.
Hoy que la hipocresía sonríe, pero de mi lado.
Ahora que me callo y sigo observando,
que también miento,
soy indiferente.
Hoy que ya no soy como era antes,
que simplemente ya no me importa.
Comienzo a ver qué pendejo he sido tanto tiempo.
empiezo a asimilar la hipocresía y la mentira
como una práctica recurrente e inocua
si a nadie le importa, a nadie puede hacerle daño.
Nadie se preocupa por alguien más,
más que por sí mismo.
Nadie sufre por alguien más,
mas que por su propio miedo y orgullo.
Desde ese momento,
vengo conociendo que todos engañamos a todos
bueno... lo sé desde siempre,
pero también me engañaba a mi.
Y esas miradas, esas pausas, las actitudes sobreactuadas...
cuántos engaños atrasados vengo a descubrir con el tiempo.
Y yo pensando que debía ser completamente honesto, sincero,
congruente... aunque claro que también mentía.
Pero de una forma más tonta.
Me veo hacia atrás, ahi.
Con mi moral de papel,
como monografía de primaria.
Con mis ideales, mis sueños, mis principios...
Y me admiro.
¿Qué puta madre pasó con el amor?
La vida se vá, así como así.
Se nos va entre un montón de pendejadas.
Y hoy ya no sé,
si debo seguir dando compresiones,
aguantar el asco de darle insuflaciones a un rostro frío y cianótico,
o dejarme morir.
Estoy cansado. De una y otra vez el mismo ciclo predecible.
Ya no puedo mas que ver siempre un doble juego...
Que quiero empezar a confiar.
Necesito confiar de nuevo, con los ojos bien abiertos.
Y de nuevo todo comienza...
Te necesito para romper los espejos.
Miguel
Perdón, yo no soy tan divertido.
Puedo deshacerme en carcajadas
tirarme al suelo y llorar de alegría,
pero siempre se me olvidan los chistes
y soy un tronco tartamudo para contarlos.
Cuando tengo que inventar algo,
cuando estamos mirándonos a los ojos.
Prefieron quedarme así y decirlo todo con una sonrisa.
La verdad es que las palabras huyen de mi como peces veloces.
No alcanzo a agarrar uno.
Y es así que luego no sé de qué hablar
a veces prefiero escuchar e imaginar cada palabra que me dices.
Me cagan las bromas de machito, los comentarios faroles,
y me fijo en los detalles más insignificantes
que para mi tienen mucho de bellos.
Que no sé de autos, de tiendas, perfumes,
accesorios, antros, whiskey... no sé un carajo de todas esas estupideces.
No sé bailar mas que como chango loco,
aunque me muero de ganas de aprender salsa y tango.
Ni siquiera sé manejar.
Nunca he ido a Europa, ni salido de México...
Que sí, la pena me pasa a chingar,
aunque siempre me termina valiendo madre.
Y también, que soy un simple,
un inadaptado, un equis.
No tengo estilo ni pretenciones vacías.
Sólo busco ser feliz,
pero no así, mi vida.
Perdón, yo no soy tan divertido.
Have fun.
tirarme al suelo y llorar de alegría,
pero siempre se me olvidan los chistes
y soy un tronco tartamudo para contarlos.
Cuando tengo que inventar algo,
cuando estamos mirándonos a los ojos.
Prefieron quedarme así y decirlo todo con una sonrisa.
La verdad es que las palabras huyen de mi como peces veloces.
No alcanzo a agarrar uno.
Y es así que luego no sé de qué hablar
a veces prefiero escuchar e imaginar cada palabra que me dices.
Me cagan las bromas de machito, los comentarios faroles,
y me fijo en los detalles más insignificantes
que para mi tienen mucho de bellos.
Que no sé de autos, de tiendas, perfumes,
accesorios, antros, whiskey... no sé un carajo de todas esas estupideces.
No sé bailar mas que como chango loco,
aunque me muero de ganas de aprender salsa y tango.
Ni siquiera sé manejar.
Nunca he ido a Europa, ni salido de México...
Que sí, la pena me pasa a chingar,
aunque siempre me termina valiendo madre.
Y también, que soy un simple,
un inadaptado, un equis.
No tengo estilo ni pretenciones vacías.
Sólo busco ser feliz,
pero no así, mi vida.
Perdón, yo no soy tan divertido.
Have fun.
miércoles, 1 de julio de 2009
Disculpas a la chica de paquetería.
Es de pelo chino, castaño claro.
Con acné y unos ojos chistosos
de esas chicas que no son bonitas,
pero que te ganan por su actitud y su sonrisa.
Mil disculpas chica, pensé que te habías robado mi cel.
¿Por qué lo habrías hecho? si está bien viejito y rayado.
Pero la verdad es que soy bien wey.
De seguro yo dejé la mochila abierta por descuido
y el cel... bueno, con la pena del mundo, lo había guardado en otro lado.
Ya te iba a reclamar hoy, con todo y mi ticket para demostrar que había ido ese día.
Perdón por la mala vibra, si te llegó o no.
Buena vibra siempre.
Yo.
Con acné y unos ojos chistosos
de esas chicas que no son bonitas,
pero que te ganan por su actitud y su sonrisa.
Mil disculpas chica, pensé que te habías robado mi cel.
¿Por qué lo habrías hecho? si está bien viejito y rayado.
Pero la verdad es que soy bien wey.
De seguro yo dejé la mochila abierta por descuido
y el cel... bueno, con la pena del mundo, lo había guardado en otro lado.
Ya te iba a reclamar hoy, con todo y mi ticket para demostrar que había ido ese día.
Perdón por la mala vibra, si te llegó o no.
Buena vibra siempre.
Yo.
lunes, 29 de junio de 2009
El corazón, que no me deja.
Cuando me quede callado observándote,
no me preguntes ¿Qué miras?
será que al fín te he encontrado
y que por un segundo todo se detiene.
No habría manera de responderte.
Si sonrío sin explicaciones,
me tomas de la mano y lloro,
no pasa nada raro,
también de felicidad se llora,
cuando por fín todo florece
y la emoción fluye en forma de caricias.
no me preguntes ¿Qué miras?
será que al fín te he encontrado
y que por un segundo todo se detiene.
No habría manera de responderte.
Si sonrío sin explicaciones,
me tomas de la mano y lloro,
no pasa nada raro,
también de felicidad se llora,
cuando por fín todo florece
y la emoción fluye en forma de caricias.
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